“El último regalo de la vida”. Por Javier Angulo

14/08/2017.- ¿Quién es ese señor mayor y andar renqueante, que va de acá para allá, de día y de noche, por la Puerta del Sol de Madrid?, se preguntan los policías y secretas que intentaban controlar a los miles de jóvenes que han tomado el recinto el 15-M para quedarse. ¿Quién es ese señor de pelo blanco que aparece tan a menudo merodeando entre tiendas de campaña, puestos de lectura y grupos de chicas y de personas mayores que debaten apasionadamente? ¿Quién es ese tipo, casi anciano, a veces con bastón, que se sienta en el suelo en medio de una acalorada asamblea o se encarama, con ayuda, a un andamio improvisado para no perderse un “cuerpo a cuerpo” de los antidisturbios y los amotinados en el recinto más céntrico de la capital? Ese señor a quien pocos reconocen es Basilio Martín Patino, director de cine, nacido en el seno de una familia religiosa y conservadora, en Lumbrales (Salamanca) en 1930 y residente en Madrid, concretamente a unos cientos de metros de esa Puerta del Sol.

Final de mayo de 2011. Un atardecer, de regreso de la ciudad castellana, Basilio se ha acercado, por curiosidad para ver que sucede en la plaza Mayor desde resuena alto y fuerte un grito colectivo de hartazgo contra situación política y social de España, manejada por el binomio PP-PSOE por décadas. Acompañado de su mujer se queda atónito ante lo que ve y lo que oye; los ojos bien abiertos como un niño ante unos fuegos artificiales. No puede contener la emoción. Su alma de anarquista irredento no cabe de gozo ante el espectáculo de rebeldía que tienen ante sus ojos y estalla…“¡No pensaba que la vida fuera a darme este regalo a mi edad…!”, acierta a decirle a Pilar. Es en ese momento cuando decide hacer una película que se llamará Libre te quiero. Una película que muestre lo que pasa de día y de noche en esa plaza, que es un clamor popular y que se ha convertido en el centro de atención de toda España y del mundo.

Tuve la fortuna de acompañar a Basilio en varios momentos del montaje de ese documental, que se estrenó en la Semana Internacional de Cine de Valladolid en el año 2012. Yo le urgía a terminarlo a tiempo y él quería estrenarlo en Valladolid, en un festival que siempre le quiso y que le homenajeó varias veces. Con un material ingente entre manos, inquieto en su silla frente a la pantalla del montador, quitaba, ponía, corregía y matizaba sin parar escenas del documental.

Martín Patino, junto a Amancio Prada, en la presentación de ‘Libre te quiero’ en el Teatro Zorrilla durante la 57 Semana

Aquel documental estaba tan vivo como la misma plaza que retrataba, y tan vivo como el mismo Basilio. Y lo que hizo fue un trabajo de voyeur interesado, entregado a mostrar el placer de observar a una parte del pueblo rebelarse contra el poder establecido. Pero no hay ni un ápice de manipulación, ni de paternalismo. No hay búsqueda de opiniones de políticos, sociólogos opinando a favor y en contra. Solo lo que vio y oyó en la plaza. Era suficientemente elocuente. Así lo vio el público que asistió al primer pase de la película en el Teatro Zorrilla de Valladolid, que puesto en píe le dedicó un muy largo, caluroso y sentido aplauso. El señalaba a la pantalla y repetía… ¡”El mérito es de ellos”!

Libre te quiero es un perfecto cierre de filmografía para un director que hizo de la rebeldía y del espíritu libertario las señas de identidad de su cine y de su persona. Un espíritu libre, políticamente incorrecto en estado puro. Hasta el final.

¡Adios viejo!

Javier Angulo. Periodista y director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci)

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