Bayona invita a los jóvenes realizadores a seguir su propio instinto creativo

Juan Antonio Bayona, Espiga de Honor esta 63 Seminci

23/10/2018.- El realizador catalán Juan Antonio Bayona ha desvelado varias anécdotas sobre sus comienzos este martes en la clase magistral que ha ofrecido en el Aula Mergelina de la Universidad de Valladolid en el marco de la 63 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Si el director echa la vista atrás, casi todos sus recuerdos están vinculados al cine. Ya desde pequeño soñaba con hacer una película, pasaba largas horas frente al televisor fascinado con los filmes de terror de Chicho Ibáñez Serrador, y con tan solo 13 años hacía sus pinitos grabando a su primo con la videocámara de sus padres. A los 16 se colaba en todas las sesiones del festival de Sitges en las que podía e intentaba hablar con las figuras destacadas que acudían al certamen, y algunas veces funcionaba, porque así es cómo conoció a Guillermo del Toro. Después vendría la ESCAC, años de estudio y esfuerzo que le convirtieron en lo que es hoy en día: uno de los directores con mayor proyección internacional.

Bayona, acompañado por el director del certamen, Javier Angulo, ha hablado de sus inicios en el mundo del cine ante un público mayoritariamente joven que escuchaba con entusiasmo en una sala abarrotada. Como alumno recuerda lo fascinante que fue poder estudiar cine en la ESCAC, aunque asignaturas como matemáticas se le atravesaran. Allí aprendió a hacer de todo, desde grabar a montar, y es algo que sigue aplicando en la actualidad. Uno de los aspectos que más ha destacado durante su exposición es la importancia de seguir el instinto de uno mismo a la hora de crear. “Cuando estaba en la ESCAC como profesor yo decía a mis alumnos que no quería que fueran los próximos Almodóvar, sino que fueran ellos mismos (…), pues lo difícil es desarrollar un criterio personal, saber qué quieres contar”, ha señalado. “La forma en que eliges un plano, la puesta en escena, la luz… todo eso revela una verdad de ti mismo, tu mirada hace personal la película”, ha continuado. El cineasta también ha reconocido que se aprende de los errores y ha asegurado que el fracaso es una oportunidad de aprender porque “el éxito te embelesa”.

Si bien la carrera de cada autor es diferente y hay quien se lanza directamente al mundo del largometraje, Bayona ha contado que dirigió su primera película, El Orfanato, cuando se sintió realmente preparado, es decir, después de realizar casi una treintena de videoclips, varios anuncios y dos cortometrajes.

Público asistente a la clase magistral de Juan Antonio Bayona

Asimismo, ha reconocido lo duro que resulta encontrar financiación para sacar adelante un proyecto cinematográfico y ha admitido sentirse afortunado al haber contado con Guillermo del Toro para su primera película. “El cine es arte y negocio, dos ideas antagónicas que tienen que convivir porque el cine cuesta dinero”, comentó al respecto.

En 2019 se cumplen 20 años desde que Bayona realizó su primer cortometraje Mis vacaciones, con el que tanto éxito cosechó y que le permitió llegar a la Seminci. “Fue el resultado de mucho trabajo y la suerte de que cayó en gracia y recibí muchos premios. Por eso también son importantes los certámenes de cine como motor de una industria”, ha comentado el realizador. Sin duda la suerte jugó de su parte, pero el talento ya estaba en su ADN.

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