Bollain apuesta por un cine comprometido, pero sin etiquetas

La cineasta ha protagonizado una clase magistral con los alumnos de la Universidad de Valladolid

Iciar Bollain en el Aula Mergelina de la UVa

24/10/2018.- La cineasta Iciar Bollain ha ofrecido este miércoles 24 de octubre una clase magistral en el Aula Mergelina de la Universidad de Valladolid, que se enmarca dentro de la 63 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Según ha confesado la cineasta, la curiosidad es el sentimiento que siempre le ha movido para realizar sus películas, entender por qué sucede algo para contárselo al espectador. No le gusta que tilden su cine de social porque considera que se trata de una etiqueta reductora que lo simplifica. Lo que ha aprendido a lo largo de su extensa trayectoria es que hacer cine es muy costoso y por lo tanto «es mejor hacer algo pertinente, no cualquier cosa». Con estas palabras ha comenzado la conferencia de este miércoles organizada por el IV Congreso de Jóvenes Hispanistas, donde ha explicado que «todo cine contiene mensajes, incluido el de masas o incluso el de Disney». «Yo intento conocer un tema y proponer algo. No se trata de denunciar simplemente», ha añadido.

El cine de Bollain pone sobre la mesa temas difíciles e incómodos como el machismo, la inmigración, el desarraigo o la crisis económica, entre otros. En 2003, por ejemplo, cuando apenas se hablaba de la violencia de género en España, la directora presentó Te doy mis ojos, una cruda historia donde ponía de manifiesto esa problemática a través de una pareja que interpretaban Luis Tosar y Laia Marull de manera sobrecogedora. «Me preguntaba por qué nunca se hablaba de los maltratadores cuando el problema eran ellos. Era un tema que me preocupaba e hicimos esta película con miedo porque había una delgada línea entre entender y justificar (la violencia machista). No sabíamos si iba a funcionar porque había que humanizar al protagonista. También queríamos terminar con un final que reflejara que había una salida para esa mujer porque es una situación en la que están muchas mujeres», ha reconocido.

Si bien la realizadora utiliza el cine fundamentalmente para contar historias, en el caso de la película En Tierra Extraña (2014), el único documental que ha realizado, ha aclarado que sí quiso expresamente hacer crítica y denuncia social. Bollain grabó en Edimburgo a algunos de los miles de jóvenes españoles que residían allí después de que se vieran obligados a salir de España por la falta de oportunidades. «El entonces Gobierno del Partido Popular lo llamaba movilidad exterior… en esta película sí hubo voluntad de análisis, de saber qué estaba provocando la crisis y había que contarlo en el momento, había una urgencia, por eso hice un documental, que por cierto me resultó mucho más complicado que la ficción, pero fue muy bonito», ha continuado durante su exposición.

Bollain también ha explicado en Valladolid que siempre busca la emoción con sus personajes porque «no tiene sentido hacerlo de mentirijilla». «Es un reto para los actores, pero también es más interesante, pues la película recae en ellos», ha señalado, para añadir que tampoco hay que perder de vista de qué se está hablando y qué se quiere contar, porque de esa manera «sabrás qué pedir a los personajes».

Cariño especial a Seminci

Iciar Bollain en su clase magistral

En cuanto a Seminci, donde el martes recibió la Espiga de Honor por su trayectoria, ha recordado que este fue el festival que le abrió las puertas a su primera película Hola, ¿Estás sola? en 1995 y que fue todo un reto, pues no se había exhibido antes y no sabía si iba a gustar al público, aunque por suerte «la acogida fue muy buena», pese a la dureza del público vallisoletano, ha explicado entre risas. «Para mi sorpresa, la gente hizo comentarios y lecturas que yo no esperaba y gustó mucho», ha añadido.

Durante la clase magistral, la realizadora ha destacado la importancia que han tenido en su carrera directores como Ken Loach,  Felipe Vega, José Luis Borau o Manuel Gutiérrez Aragón. «Pude estar en sus rodajes y de ahí aprendí mucho. Ken Loach, por ejemplo, pulveriza las normas básicas, su manera de trabajar es alucinante. En sus películas hablábamos hasta 12 personas a la vez, algo que no sucede a menudo. Con él se abrían muchas posibilidades y te dabas cuenta de que se podía hacer algo diferente», ha comentado ante un atento público.

La directora, que cuenta con nueve películas en su haber, también ha señalado que una de las preguntas que más le hace la prensa ahora es sobre el papel que ocupa la mujer en el cine, cuando ha sido un tema que siempre ha hablado, «pero antes esto parecía aburrir a los periodistas», criticó. «Creo que el cine, como todos los ámbitos de poder, debería ser igualitario y a eso es a lo que se dedica la Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales (CIMA) a la que pertenezco», ha explicado.

Respecto a su última película, Yuli, donde narra la vida del bailarín cubano Carlos Acosta y que se proyectará en esta 63 edición, la cineasta aseguró que fue «un reto muy bonito, porque además de la importancia de los personajes y la historia, había que dar importancia al baile». «¿Cómo se come la ficción con el baile? Parece que bien y no es indigesto», concluyó.

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