Javier Angulo: Adiós a Rodríguez Bolaños, el “alcalde del pueblo”

Tomás Rodríguez Bolaños, Óscar Puente y Javier León de la Riva, en el acto de entrega del Premio Castilla y León de las Artes a la Seminci

4/11/2018.- Aun siento la calurosa felicitación y el abrazo lleno de cariño que me dio Tomás Rodriguez Bolaños el pasado día 27 de octubre último en la clausura de la última SEMINCI. Una vez mas, Tomás me mostraba su simpatía, su bonhomía, como había hecho cada vez que coincidíamos por la calle o en algún acto. Le conocía, como periodista, de oídas y leídas, por su excelente gestión al frente del Ayuntamiento de Valladolid y como referente de los socialistas de la ciudad, siempre orgullosos de su paso por la Casa Consistorial.

Antes de conocerle personalmente, quizás el primero que me habló bien de él fue su sucesor Javier León de la Riva, que se deshizo en elogios hacia Tomás, cuando me contaba lo ejemplar que fue el relevo en la alcaldía y el cariño y el respeto con el que le trató, actitudes que León de la Riva nunca olvidó y le devolvió en vida. Cuando ya le conocí en persona en las oficinas de SEMINCI me ganó enseguida. Sabíamos el uno del otro y hasta compartíamos amigos comunes de los tiempos en que fui Jefe de Política de EL PAÍS.

Vino a proponerme una colaboración del festival en unas jornadas de los memoria histórica en España que estaba preparando. Necesitaba algún consejo sobre películas apropiadas para los temas a debatir y la gestión de sus derechos para poderlas proyectar. Llegamos a un acuerdo de colaboración muy rápido. Luego hablamos de Valladolid, de la política, de los vallisoletanos. Me encantó ver siempre en su expresión una sonrisa fácil, franca. Cerramos el trato con un abrazo y fue el comienzo de una relación intermitente y siempre jugosa. Cuando acudí al ayuntamiento para comentarle a León de la Riva la propuesta de colaboración y su venia para seguir adelante, el ex alcalde me dijo tajante: “¡Si está Tomás detrás, adelante!”

Siento que Tomás se haya dejado la vida en ese paraje tan maravilloso que es San Juan de Gaztelugache, en la costa de mi Vizcaya natal. Se ha despedido de la vida en ese paraje tranquilo, incluso solitario, y de una belleza imponente,  al que los vizcaínos solíamos ir de excursión una vez al año, y al que el turismo cinematográfico, provocado por la serie Juegos de Tronos, ha convertido en casi inexpugnable. Se ha ido rodeado de belleza y, con seguridad, con una sonrisa en su boca.

Siempre le recordaré cuando vuelva a visitar la ermita y, antes aún, cuando, simplemente, recorra la Plaza Mayor de Valladolid en el que se ganó a pulso el reconocimiento de “alcalde del pueblo”.

Javier Angulo Barturen. Director de SEMINCI.

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