Laurent Grousset: «Melville sigue vivo para mí»

Laurent Grousset, sobrino de Melville, junto a su hija, Tania, durante su visita a la Seminci

26/10/2017.- La 62ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid se ha sumado al homenaje organizado por la Fundación Jean Pierre Melville y el Instituto Francés a la figura del realizador francés, al igual que otros certámenes cinematográficos internacionales como Sundance, Cannes, Venecia, Río de Janeiro, Tokyo o Mar del Plata, entre otros. El Festival ha recibido la visita de su sobrino, Laurent Grousset, y la hija de este y sobrina-nieta de Melville, Tania Grousset, presidente y directora, respectivamente, de la institución

Seminci.- ¿Cómo llega Jean Pierre Melville al cine, en qué momento descubre esa vocación?

Laurent Grousset.- Jean Pierre cuando tenía 6 años le encantaba el circo y todo lo que eran las imágenes. Y a los 6 años y medio, mi abuelo, su padre, le regaló una pequeña cámara con manivela y empezó a rodar todo. Su vida, sus amigos, la calle, un perro que pasaba… cualquier cosa. Tenía también un pequeño proyector y era productor y realizador con tan solo esa edad. Y siempre le ha gustado eso. Después Jean Pierre creció y fue al colegio, aunque era un muy mal estudiante. Su problema era ver películas. Su padre, su tío le llevaban a ver películas en una sala. Se bajaban un café y se proyectaban películas de Chaplin y otros directores. En esta época las películas eran mudas. Pero con 12 años, con la llegada del cine sonoro, escuchó al león de la Metro rugir y ese día le cambió la vida y dijo: yo voy a ser director.

Creció, estudio y realizó muchísimos trabajos pequeños. De adolescente mi tío era un adicto al cine y si no veía cinco películas al día se ponía enfermo. También trabajaba para una tienda de diamantes y su jefe le pidió que llevara una bolsa de diamantes a un cliente. Él se la llevó pero entre la tienda y el cliente había un cine y se llevó los diamantes al cine y al día siguiente perdió su trabajo. Creció y siguió trabajando.

Seminci.- ¿Qué papel representó Melville en la II Guerra Mundial?

Laurent Grousset.- Se alistó como soldado para ir a combatir en el ejército francés, pero el acuerdo del general Petain le decepcionó tanto que dejó el uniforme. Atravesó los Pirineos andando y ya en España fue detenido por la Guardia Civil y le encarcelaron en Cartagena durante cuatro meses pero logró escaparse. De Gibraltar fue a Londres en barco y allí fue a ver al general De Gaulle. En ese momento utilizó el apellido Melville por primera vez. A Jean Pierre le encantaban tres escritores de joven: Allan Poe, Jack London y Herman Melville.  Ese mismo día con el general De Gaulle dijo que se llamaba Jean Pierre Melville. Después volvió a Francia, donde combatió de manera muy fuerte.

Tania Grousset.- Melville nunca hablaba de la guerra, pero decía que era su mejor recuerdo de juventud. Se refería a los valores tan fuertes que encontró durante la guerra, donde descubrió la traición, la camaradería, el honor, el respeto por la palabra y confianza. Son valores que siempre ha reflejado en sus películas. Esa pureza de esos valores los descubrió durante la guerra.

Seminci.- ¿Cuál fue el debut de Melville como director?

Laurent Grousset.- La víspera de una batalla en Italia, Jean Pierre le dijo a su amigo “si mañana sigo vivo levantaré mis estudios de cine”. Gracias a Dios salió vivo y volvió al país en 1946. Fue a ver al sindicato para hacer una película. Entonces los sindicatos eran muy fuertes y exigían un número mínimo de personal técnico y le dijeron que no era posible. Mi tío nunca aceptaba un “no” y decidió hacer una película sin nadie. Compró película del año 42 AGFA medio velada, habló con un payaso muy conocido del momento he hicieron un corto de 20 minutos [Heures de la vie d’un clown]. Melville siempre lo consideró un error de juventud, la metió en un cajón y nunca quiso que se proyectara.

Tania Grousset: Jean Pierre era una persona extremadamente perfeccionista, meticulosa, obsesiva. Pero esa negación de esa primera película ya demuestra que o era perfecto o no quería que se mostrara.

Seminci.- Ese ímpetu se manifiesta también cuando decide adaptar ‘Le silence de la mer’…

Laurent Grousset: Jean Pierre había leído durante la guerra una novela corta de Vercors y quiso hacer la película, pero no querían cederle los derechos del libro porque en ese momento no era nadie. Dijo “voy a hacer la película y si no le gusta, la quemaré”. No había pisado un plató de cine en su vida, no había asistido a un rodaje en su vida, pero tenía una memoria enorme de las centenares de películas que había visto, e hizo la película, sin dinero, sin equipo técnico, durante muchos meses. Terminó la película, la proyectaron a Vercons y a miembros de la Resistencia, y al acabar se pusieron de pie y rompieron a aplaudir.

Seminci.- Fue el nacimiento de un autor considerado el padre de la ‘Nouvelle Vague’

Laurent Grousset.- Muchos de esos autores venían a pedirle consejo, pero era algo que él no aceptaba. Decía que eran gente que hacía películas baratas, con equipos reducidos, sin decorados… Curiosamente, cuando Jean Pierre empezó a hacer películas largas, los de la Nouvelle Vague le dieron la espalda (Risas).

Tania Grousset.- No comulgaba con los valores de ese grupo de cineastas que rompían con el tipo de cine que se hacía hasta ese momento.

Jean-Pierre Melville, durante un rodaje

Seminci.- ¿Qué relación mantenía Melville con los actores cuando rodaba?

Laurent Grosset.- Con la familia era la ternura total, pero en el plató era muy diferente. Era muy duro, muy exigente, se podía enfadar y no se escondía para enfadarse. Yo le he visto destruir un decorado porque no le gustaba. Pero hay una cosa que él había una cosa que respetaba, admiraba, amaba, adoraba, eran los actores. Siempre decía que un director se puede hacer, se puede fabricar, el actor no. Tenía una manera muy especial de dirigirlos. Les ponía enfrente de sus responsabilidades. Antes de rodar la película les explicaba la película. Tenía una reunión con los actores, les decía vente conmigo a hacer la película como él quería y ahí se paraba la cosa.

Seminci.- ¿Qué acciones está desarrollando la Fundación Melville para conmemorar el centenario del director?

Laurent Grousset.- Sus sobrinos, mi primo Remy Grumbach y yo, hemos creado la fundación Jean Pierre Melville, dirigida por mi hija Tania, con el objetivo de conservar el patrimonio Melville: asegurarnos de que tenemos las copias  de sus películas remasterizadas, difundir su obra y conseguir atraer a la gente joven para que conozcan este cine que vale mucho.

Tania Grousset.- Tenemos la suerte en la fundación de poder contar con grandes nombres que desde el inicio nos están apoyando en el mundo entero, organizando eventos anuales para dar a conocer todo el cine de Melville. Queremos que la fundación sea la referencia para todos los países que necesiten información sobre derechos de autor o cualquier otra necesidad sobre la obra de Melville.

Seminci.- ¿Cómo se plantean difundir la obra de Melville entre los jóvenes?

Tania Grousset.- Una de las ideas es crear el Premio Melville para becar a un joven director de menos de 35 años y ayudarle a dirigir su primera película. Tiene que ser un director “melvilliano”. Es decir, hay que comulgar con el registro, sabiendo justamente las dificultades que tuvo Melville. Si en nuestra mano esta ayudar a cineastas a realizar ese primer proyecto, ese será el premio social Melville.

Jean Pierre Melville era una persona casi obsesivamente precisa. Era un director creador, estaba detrás de cada detalle. El cine melvilliano tiene una gestión muy personal del tiempo y de los silencios. En sus películas hay mucho silencio, pero yo pienso que es la cabeza del espectador la que rellena esos silencios. Queremos apoyar ese cine de autor y el cine negro. Ese es nuestro objetivo, pero lo iremos definiendo con más detalle más adelante.

Seminci.- ¿Qué significó para usted a nivel personal?

Laurent Grusset.- Jean Pierre se ocupó mucho de mí, me enseñó a amar el circo, la música, el jazz, el cine, por supuesto y la cocina vietnamita. Era un señor que yo quería muchísimo y sigue vivo para mí. Todo lo que estamos haciendo, vosotros y la gente, con estos premios es darle vida, para mí es muy importante. Desde siempre hemos tenido una relación muy cercana. Era un contador de historias fantástico.

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Publicado en 62 Edición, Melville.