‘Los informes sobre Sarah y Saleem’, una reflexión sobre las elecciones vitales

Muayad Alayan, director de ‘Los informes sobre Sarah y Saleem’

22/10/2018.- Trabajar por primera vez en el lado occidental de Jerusalén fue revelador para un joven Muayad Alayan, que descubrió que en esa otra parte se daban aventuras entre personas de ambos lados de la zona en conflicto. «Pensé que se estaban jugando la vida», afirmaba el realizador de Al-Taqareer Hawl Sarah wa Saleem (Los informes sobre Sarah y Saleem) durante la rueda de prensa posterior a la proyección de su segundo largometraje en la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

Su asombro ante romances entre personas judías y palestinas no fue la única semilla de este filme: «Unos meses después, en 2002, se produjo una invasión en Cisjordania y las autoridades israelíes tuvieron acceso a gran cantidad de información personal de ciudadanos palestinos, como informes médicos o calificaciones escolares. Me pregunté qué pasaría si en un estado policial las fuerzas de seguridad tuvieran acceso a toda esa información».

Así nació el filme, que en su lectura más política reflexiona sobre cómo un régimen puede complicar las vidas privadas de las personas en cualquier momento. Sarah (Sivane Kretchner) y Saleem (Adeeb Safadi) existieron, aunque no necesariamente con estos nombres. La relación reflejada en el filme entre una judía y un palestino y los problemas que él tuvo también lo fueron, solo que en la vida real esos problemas llegaron muchos años más tarde debido al hallazgo de unos documentos.

Pero hay otra interpretación mucho más íntima: qué son capaces de hacer las personas cuando deben tomar decisiones que no les son favorables. En este sentido, las féminas salen ganando en la percepción del realizador palestino: «La película tiene un desarrollo natural porque la mujer elige muchas veces hacer lo correcto frente a sus propios privilegios. Y si no estás dispuesto a actuar así, no eres un ser humano completo. Los hombres a menudo somos más cabezotas».

Muayad Alayan se muestra optimista en cuanto a las consecuencias de elegir comportamientos éticos: «En el filme, los personajes acaban haciendo lo que consideran correcto, no lo que la sociedad esperaba de ello, y las cosas mejoraron. Cuando se decide hacer lo correcto, al final siempre se sale ganando».

Cine palestino y compromiso social

Aunque la cinta sobre Sarah y Saleem está dotada de un incuestionable trasfondo político y social, Alayan (1985) ha reflexionado sobre los derroteros que ha tomado el cine de su país en los últimos años. Según ha explicado, en los primeros años del conflicto israelí-palestino existía cierta necesidad de dar visibilidad a lo que ocurría: «Creíamos que nuestro lado de la historia no llegaba al mundo, así que tratábamos de contarla, y por tanto hacíamos un cine más social. En mi generación seguimos sintiendo esa necesidad, pero también hacemos películas para aportar nuestra visión al cine en general. Digamos que hacemos historias desde Palestina, no solo sobre Palestina».

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