Ray Loriga: «El guion es un formato antipático»

El escritor, guionista y director, jurado de la 62 Seminci, comparte sus reflexiones sobre escritura, guion y proceso creativo 

Ray Loriga, instantes antes de iniciar su clase abierta en el Aula Margelina de la UVa

25/10/2017.- «No hay nada peor que escribir sin dudar», ha afirmado Ray Loriga en la clase abierta impartida ante un público que ha llenado el Aula Mergelina de la Universidad de Valladolid. El escritor, tanto novelista como guionista, ha compartido su visión sobre dos universos, el del cine y la literatura, estrechamente relacionados por la escritura.

«La duda es inherente al proceso creativo, la única manera de aclararse es seguir hasta llegar a un resultado final y decidir finalmente qué es eso que has hecho», comenta en una de sus reflexiones. Esa duda e incertidumbre ha sido uno de los conceptos más señalados en su ponencia, pues afirma que es aún más fuerte cuando escribe por libertad: «Si escribo por mí, cuando soy el impulso, dudo de mi propio encargo… En cambio, si me contratan para un guion, trabajo para ellos, confían en mí».

Loriga tiene una amplia trayectoria en el mundo del cine como guionista, trabajando con Almodóvar y Carlos Saura, y también como director con Teresa, el Cuerpo de Cristo y La Pistola de mi hermano, faceta que combina con su labor de novelista. «Muchos recursos cinematográficos son extraídos del lenguaje literario: elipsis, montaje, contraposición, flashback…», analiza comparando cine y literatura.

«La palabra es el principio y final de la literatura, el escritor es el culpable de todo», reconoce Loriga, y lo diferencia del cine: «En cambio, el guion escrito es el origen, pero el resultado es un trabajo en colaboración. Como decía Truffaut, una película es una obra viva».

Público de la clase abierta de Ray Loriga en el Aula Margelina de la UVa

El guion

«Un guion es una herramienta de trabajo», define, «hay que saber escribirlos y también hay que saber leerlos y no todo el mundo sabe. En guiones lo bello que escribas da igual, es un formato antipático, no hay que entrometerse en el trabajo del director».

Santiago Tabernero, director y jurado, también ha participado en el coloquio posterior para compartir sus experiencias en la escritura cinematográfica. Ambos han resaltado la importancia de conocer y manejar técnicas básicas de guion para poder llegar a niveles creativos más elevados. Ponen de ejemplo el sistema de Paul Schrader, Espiga de Honor en 2013: «Él dice que construye guiones siguiendo un proceso lógico, como hacer la carpa de un circo: primero los palos, luego el techo y la decoración. Y le funciona, ha hecho Taxi Driver».

«Mis alumnos no entienden cuando empiezo las clases con Rocky y no con Godard u otros genios… Pero es que tienen que conocer estructuras principales para manejarlas e incluso saltárselas», argumenta Loriga. «Luego ya pasamos a Top Gun», ironiza. Su trabajo en Teresa, el Cuerpo de Cristo se basó, según comenta, en la realidad y también la adaptación de su libro, «el de una mujer valiente que se defendía con sus propias razones». Dos aspectos que también ha comentado: «Cuando te basas en situaciones reales… fastidia, porque no puedes alterar el orden de ciertas cosas para hacer un mejor guion».

Ray Loriga, instantes antes de iniciar su clase abierta en el marco de la Seminci

Adaptaciones en cines

Otra de las relaciones obvias entre literatura y cine son las adaptaciones cinematográficas, que «son extremadamente difíciles si se trata de obras muy reconocidas», remarca. «Adaptar clásicos en los altares es muy peligroso, pero posible», y añade como consejo: «Casi todas las adaptaciones que pretenden ser fieles al original fracasan, hay que utilizar lo esencial del libro».

Precisamente, uno de los autores que ha resaltado como adaptable al cine es Stephen King: «Un escritor con ideas magníficas y muy adaptable, y eso que su escritura no es mi favorita». También se ha referido al descontento que muchos autores sienten al ver sus novelas en pantalla. «Cuando vendes los derechos de tu novela tienes que entender que en ese momento la obra pasa a ser de otro», insiste. «Cuando haces lo de otros sientes respeto, claro», reconoce. «Yo tengo la experiencia de adaptar mi propia novela al cine, hice lo que me dio la gana. Total, el escritor no me caía bien…», ha bromeado Loriga en varias ocasiones.

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Publicado en 62 Edición, Otras noticias.